Por Mario Rojas R.

Liz Zárate hace su debut literario con La niña del lodo, obra autobiográfica en la que narra la historia real de una mujer inmigrante que creció en un entorno de extremas carencias y profundas responsabilidades familiares desde su infancia.

El relato detalla cómo logró transformar su mentalidad frente a las adversidades.

A través de memorias y aprendizajes personales, el libro expone un proceso de reconstrucción interna. No ofrece respuestas prefabricadas, más bien invita al lector a reflexionar sobre su propio pasado para cambiar su futuro.

Fotos/cortesía

“Me siento muy emocionada porque es un libro que conecta con el ser humano, habla de la infancia, de las caídas y levantadas y cómo, con el tiempo, una se reconstruye y supera todas las adversidades”, dice la autora de origen mexicano, pero con más de 23 años de residencia en Estados Unidos.

El libro narra todo este proceso desde que ella llegó a la Unión Americana y vivió una infancia llena de carencias, el choque cultural por la diferencia social, de costumbres y lenguaje.

“Es un cambio absoluto, mi familia y yo llegamos con las manos vacías, pero no nos victimizamos, al contrario, las circunstancias fueron como un acicate para pelear y salir adelante”.

En ese sentido, La niña del lodo es un ejemplo de resiliencia.

“No es un libro de superación, sino de cómo en lugar de quejarnos por lo mal que está a vida, pelear por mejorar todos los días, luchas contra las adversidades y, sobre todo, mentalizarte para superarte en todos los sentidos”.

El libro está dirigido a todas las personas, pero muy en especial para la comunidad inmigrante.

“Retos hay en todos lados, problemas siempre van a existir, pero ante todo ello lo que debemos hacer es construir una mentalidad, sin victimismo”.

Ello requiere de un trabajo de neurolingüística para saber cómo nos hablamos a nosotros mismos y eso implica un proceso de aprendizaje para saber lo que me digo y lo que pienso. A veces, sin darnos cuenta, nosotros mismos nos boicoteamos, reproducimos patrones de conducta que nos conducen a una vida miserable y necesitamos cambiar el chip para transformar nuestra mentalidad”.

Esta transformación se puede lograr en cualquier momento de nuestra vida.

“No hay edad para lograrlo, en el momento en que la persona sienta que no está viviendo a plenitud, que algo le falta en la vida, ese instante puede comenzar a transformarse. Nunca es tarde, mientas respiremos, hay esperanza”.

En ese sentido, la autora dice que el libro “va dirigido a todas las personas, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, toda aquella persona que sienta que le falta un motivo para vivir, encontrará en esta lectura un compañero que le ayudará a transformar su vida”.

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