El espectáculo de improvisación teatral intervendrá las escenografías de dos montajes del Centro Cultural del Bosque y las convertirá, durante una hora, en el punto de partida para nuevas historias.
¿Qué puede ocurrir cuando un grupo de actores entra a un escenario que no conoce y decide contar allí una historia completamente distinta a la que fue concebida para ese espacio?
Esa es la premisa de Parásitos. La imprevista mutación de los espacios, un espectáculo de improvisación teatral que regresará en septiembre al Centro Cultural del Bosque con dos intervenciones sobre escenografías de obras que forman parte de su cartelera.
La propuesta, dirigida por Omar Argentino y Romina Coccio, parte del formato Il Parassita, del italiano Mico Pugliares. Su particularidad está en que los improvisadores no trabajan sobre un escenario vacío: “parasitan” la escenografía de otro montaje y descubren sus posibilidades frente al público.
La primera intervención será el martes 8 de septiembre, a las 20:00 horas, en la Sala Xavier Villaurrutia, sobre la escenografía de La casa de Hermes, obra que se presentará en ese espacio del 3 de septiembre al 4 de octubre.
Romina Coccio, Daniel Haddad y Pilar Villanueva serán los improvisadores, acompañados por el actor colombiano Daniel Orrantia. Ninguno conocerá previamente el espacio escénico que tendrá que habitar.
La segunda intervención ocurrirá el martes 22 de septiembre, también a las 20:00 horas, en la Sala Xavier Villaurrutia. En esta ocasión, el escenario intervenido será el de Carpa: Herencia de rebote, dramaturgia y actuación de Ricardo Daniel, dirigida por Camila Arroyo Romero y programada del 10 al 27 de septiembre en el Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández.
Una escenografía que cambia de historia
En Parásitos, la escenografía deja de ser un elemento fijo de una puesta en escena para convertirse en materia de creación. Los actores la descubren, la recorren y encuentran en ella nuevos usos mientras construyen una historia que no tiene relación con la obra para la que fue diseñada.
La propuesta se mueve entre la improvisación teatral, la intervención del espacio y la instalación performática. El público también participa, al imaginar junto con los actores otras posibilidades para un escenario que ya conoce.
Para Coccio, ahí está precisamente el reto: que la escenografía se convierta en la protagonista y que lo que suceda en ella sea completamente distinto de la obra original.
El proyecto, impulsado por la Coordinación Nacional de Teatro del INBAL, contempla 12 intervenciones. Dos ocurrirán en septiembre, otra en octubre y dos más en diciembre; las restantes continuarán a principios de 2027.





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