El barrio, el humor negro, el ocultismo y la imaginación fantástica son algunos de los territorios por los que transita Fauna snuff, primer libro de cuentos del escritor Fidel Blanco, una colección de doce relatos que encuentra en la ficción una forma de explorar las contradicciones sociales y las situaciones que provocan indignación, desconcierto o risa.
Los textos que integran el volumen fueron escritos a lo largo de varios años, durante la formación de Blanco en la licenciatura de Creación Literaria de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Algunos surgieron como ejercicios académicos y otros fueron desarrollándose durante el periodo de la pandemia, hasta conformar el libro que ahora presenta al público.
«Son cuentos que escribí a lo largo de mi estancia en la licenciatura de Creación Literaria. Cada cuento es como una tarea que me dejaban en cierta clase. Hay algunos que escribí por 2020 y terminé escribiendo hasta 2024. Realmente son cuatro o cinco años de trabajo», explica el autor.
El título de la obra publicada por el Fondo de Cultura Económica FCE, también propone una clave para acercarse a sus historias. Blanco eligió el término snuff, asociado con grabaciones de asesinatos y violencia realizadas con fines comerciales, para convertir al lector en una especie de espectador de los acontecimientos narrados.
«Fauna, porque a pesar de que los personajes, unos son más terrenales que otros, a final de cuentas todas y todos conforman el mismo espacio. Los libros son la fauna. Y es snuff porque se me hacía adecuado que quien leyera el libro se convirtiera en esta camarita y presenciara todos los acontecimientos. El lector se vuelve, de cierta manera, quiera o no, partícipe de lo que está leyendo», señala.
En los relatos, la fantasía convive con escenarios reconocibles de la capital mexicana. Aunque el escritor incursiona en la ciencia ficción y otros géneros, reconoce que sus historias conservan una identidad profundamente chilanga, tanto por los espacios como por el lenguaje de sus personajes.
Incluso cuando imagina un México del futuro, las problemáticas sociales permanecen. Las estructuras pueden transformarse, los paisajes cambiar y las sociedades adquirir características distintas, pero la desigualdad, la inseguridad y los espacios totalitarios siguen presentes.
Blanco también identifica una evolución en su escritura a lo largo de los años. Mientras que en sus primeros cuentos se concentraba menos en el entorno y la psicología de los personajes, con el tiempo comenzó a interesarse por darles mayor profundidad y contexto.
Esta atención a los personajes se relaciona con otra de las características de su propuesta narrativa: el humor como herramienta de crítica social.
«Considero que el humor es una herramienta muy potente para hacer crítica social o señalar todo lo que está mal en el mundo. Para mí funciona mucho porque creo que es parte de lo que soy, pero también porque es un arma muy potente para meter el cuchillito y decir: mira, te estás riendo, pero fíjate de qué te estás riendo», comenta.
Leer sin prejuicios
Como escritor y lector, Fidel Blanco también reflexiona sobre el lugar que ocupa actualmente el cuento frente a otros géneros literarios. Considera que una de sus principales ventajas es la libertad que ofrece al público, pues permite acercarse a una historia sin la necesidad de terminar todo un volumen.
«Las bondades del cuento es que puedes leerte uno mientras estás en el metro, en el baño o mientras estás cocinando. No necesitas leer todo el libro para leer un cuento. Si leíste uno y te gustó, está chido», afirma.
Entre los autores que han acompañado su formación literaria menciona a Dennis Cooper, William Burroughs, Kathy Acker y Virginie Despentes. De la literatura mexicana destaca a Luis Zapata y Armando Ramírez, particularmente por su capacidad para retratar la ciudad y los barrios. También reconoce su interés por escritoras contemporáneas como María Fernanda Ampuero, Mónica Ojeda y Agustina Bazterrica.
Sobre los hábitos de lectura de las nuevas generaciones, Blanco cuestiona la idea de que los jóvenes no leen. Para él, uno de los obstáculos es la actitud de quienes descalifican determinados géneros o títulos por considerarlos ajenos a la llamada alta literatura.
«Si tú lees algo y lo disfrutas, qué bueno que encontraste algo que te gustó dentro de la literatura. A lo mejor eso, en un futuro, te va a llevar a leer a otros autores. No le interrumpas el camino a la lectura», sostiene.
Desde su perspectiva, es importante acercar los libros a los jóvenes mediante propuestas con las que puedan identificarse, en lugar de imponerles lecturas que les resulten distantes por su lenguaje o complejidad. También considera que el acceso a la literatura requiere estrategias acordes con los distintos contextos sociales.
Los retos de abrirse camino en la literatura
Ganador del XVI Concurso Nacional de Narrativa Elena Poniatowska, en la categoría de cuento, y acreedor de una mención honorífica en el Concurso 56 de Punto de Partida, Blanco reconoce que los certámenes literarios pueden contribuir a dar visibilidad a los escritores y representar un apoyo económico. Sin embargo, advierte que no deben convertirse en una obsesión ni en una medida definitiva del valor de una obra.
«Puede ser que nunca ganes, pero a lo mejor tienes una obra muy chingona y simplemente no se dio. También tiene que ver con el criterio del jurado. Los concursos ayudan, sí, pero no hay que obsesionarse», señala.
En cuanto a la difusión literaria, destaca el trabajo de colectivos y grupos independientes que organizan actividades y acercan la lectura a diferentes comunidades, muchas veces sin contar con los recursos ni la visibilidad de las instituciones culturales. Considera que estas iniciativas necesitan mayor respaldo económico y espacios de difusión para ampliar su alcance.
Después de la publicación de Fauna snuff, el escritor busca aprovechar el recorrido de su primer libro y preparar el camino para una novela que comenzó a trabajar durante sus años universitarios.
También señala una dificultad que suele quedar fuera de los programas de formación literaria: aprender a desenvolverse en el mundo editorial, conocer los mecanismos para acercarse a las editoriales, participar en convocatorias y encontrar oportunidades para publicar.
«Si tu objetivo es publicar, es no rajarte, porque sí está pesadito meterse en este rubro, pero hay que lucharlo», concluye.
Fidel Blanco, nacido en la Ciudad de México en 1989, es integrante del proyecto de música industrial Dios Bestial. Con Fauna snuff debuta en el ámbito editorial con una colección que reúne humor, imaginación y crítica social, desde una narrativa que reconoce en las calles, los personajes y las contradicciones de la capital mexicana una fuente inagotable de historias.





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